Detrás del centro

Es claro que la campaña de Iván Cepeda sabe que no va por buen camino. Los resultados de la primera vuelta, que veían tan seguros gracias a lo que habían dicho las encuestas, les fueron sumamente adversos. No sólo porque no llegaron a ser los absolutos ganadores, también porque quien los rebasó fue su más férreo oponente ideológico, lo que deja en evidencia que el país no está tan contento con los resultados del progresismo de estos cuatro años, como ellos quieren hacer creer.
Para rematar, el presidente Petro, jefe del progresismo, salió a decir que desconoce los resultados. Y Cepeda le siguió la cuerda por una semana, aunque ya se dio cuenta, gracias a lo dicho por todos los observadores internacionales y debido a que las diferencias entre el preconteo y el escrutinio son mínimas, que sí, que fueron correctos. Aunque a muchos nos queda la duda si dicho reconocimiento no se da más, por el hecho de que Abelardo de la Espriella se lo puso como una de las condiciones para hacer el debate presidencial al que tanto le ha rehuido y que esperamos, se dé.
Lo cierto es que la campaña progresista está detrás de lo que se mueva del centro hacia la izquierda, por eso su nueva postura menos radical y conciliadora, que los llevó incluso, a retirar la propuesta de la Constituyente. Es claro que eso tiene como fin acercarse a los votantes que dejó Sergio Fajardo. Lo digo por el decálogo que Fajardo lanzó, donde deja plasmada la forma en que ve el país y que entregó, así, al aire, abierto, para ver quién le copiaba… y la campaña de Cepeda entendió el mensaje.
Es curioso ver cómo, en estas épocas electorales, esas cosas que parecían ser pilares, bases inamovibles de un pensamiento, terminan siendo transaccionales de acuerdo con la necesidad. Según había dicho el progresismo, la Constituyente era la forma para cumplir con todas las promesas sociales que le habían hecho al país… Y, pasada la primera vuelta, los resultados adversos hacen que la promesa termine siendo algo que se puede retirar de la mesa así, sin más.
Es que las cosas están tan difíciles para la izquierda, que llevaron al propio Cepeda a reconocer en un trino en X, los errores cometidos por el Gobierno Petro: “Comprendo las críticas, en muchos casos justas, a lo que hemos hecho en estos cuatro años”. Aunque abrió una puerta de conciliación, que cerró de inmediato, cuando aclaró algo que es respetable, que escucha, pero no negocia: “Mi disposición al diálogo no es formal. Estoy presto a escuchar con atención argumentos y a buscar alternativas que nos unifiquen como país y nación”, como quien dice ‘si estamos de acuerdo, va, si no…’
Estamos en la recta final de la campaña y todo lo que se haga ahora puede sumar o restar con mayor vehemencia que lo hubiera hecho antes y el Pacto Histórico tarde, pero ya se dio cuenta de eso. Esperemos a ver los resultados que logran con este cambio de comportamiento que, claramente, no es el auténtico del candidato ni del partido, porque no fue el asumido desde el principio. Esperemos que los colombianos indecisos y de centro, se den cuenta que, con la gente de izquierda, ni la firma en mármol es garantía.


