El fracaso de la Gran Alianza: ¿Estamos otra vez en la Colombia de antes del Frente Nacional?

Escuchando los discursos de los candidatos que pasaron a la segunda vuelta presidencial, le da a uno la impresión de estar en la Colombia de antes del Frente Nacional. Con la diferencia de que ahora tenemos a políticos tan exuberantes como Abelardo de la Espriella. Algo que yo no había visto nunca, ni en los libros de historia política de Colombia. Pero puede ser que me haya perdido de algo.
En cualquier caso, pareciera que en política, como en otros asuntos de la vida, damos dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás. Dimos el paso hacia adelante del Frente Nacional y el del Acuerdo de Paz con las Farc, pero la alternativa que yo veía de hacer una especie de borrón y cuenta nueva para asumir y superar los errores, contemplar, sin diabolizar, las visiones de todos, por contradictorias que fueran, y ponernos de acuerdo en un proyecto de bienestar y de país a largo plazo, no prosperó.
Esa alternativa, en mi opinión, la representaba la Gran Alianza con la candidata Paloma Valencia. Aunque, para mi gusto, en esa alianza faltaban actores liberales, lo que llaman de la centroizquierda, como Juan Fernando Cristo. Pero «por algo se empieza», pensaba yo. Lo cierto es que el país no está buscando ninguna alianza, sino todo lo contrario: a quien tenga la capacidad de, abro comillas, destripar al otro.
Aunque seamos pocos, en un país con una tradición violenta y en el actual contexto de la inteligencia artificial y las redes sociales, con las que es tan fácil mentir, escandalizar, y adoctrinar, quienes creemos en la posibilidad de debatir nuestras ideas, por contradictorias que estas sean, somos muy necesarios.
Estamos ad portas de elegir entre dos gobiernos que representan el sentir de dos sectores del país que no solo se temen, sino que también se detestan. Uno de ellos, en cabeza del señor Abelardo de la Espriella, que quizás vaya a ser, si así lo decide el país, uno de los gobiernos más autoritarios que hayamos visto en Colombia. Con toda seguridad, el más extraño.




