Opinión

El mismo: “De culo pal´estanco”, pero con distinto significado

Luis Carlos Rojas García

Escritor

Que difícil resulta hoy en día ser creativo o, simplemente, escoger el título de un tema que se piensa escribir sin que alguien lo haya escrito antes. Imagino entonces que en esa búsqueda de generar contenido orinal las frases hechas no son las mejores aliadas, por ejemplo, “De culo pal’ estanco”, ha sido utilizada en distintos contextos, no solo en el lenguaje coloquial de nuestro país, sino además en un sinnúmero de escritor de opinión de columnistas que, la han utilizado, para referirse a temáticas distintas como:

Los acuerdos de paz, la mala economía, la guerra, la violencia, la pobreza, el medio ambiente, etc.

Como quien dice, la dichosa frase se acomoda a todo lo habido y por haber; se ajusta tanto a lo material como lo inmaterial, lo real o lo ficticio, y eso incluye el odio o el amor. Incluso, la frase es tan maleable que se adapta de una manera perfecta a la situación que vive actualmente la ciudad de Ibagué, la cual, despertó en los últimos días y se dio cuenta que ocupa, nuevamente, el deshonroso segundo lugar en desempleo de un país que va: “¡De culo pal´estanco! Con un cuasipresidente que no sabe o, que no quiere saber, nada de la realidad nefasta del territorio que debería gobernar. El “hombre” sigue de paseo.

Entre tanto, la situación de la ciudad musical es incierta. De los parques que ayudarían a la vida sana y deportiva, así como de la alaraca de Jaramillo de acabar con la corrupción ya no queda ni el cuento, solo algunos cuestionamientos por las mismas cosas de siempre.

La administración actual es una suerte de Iván Duque, todos saben que está ahí pero no se sabe en verdad qué es lo que hace. De los escenarios deportivos se siguen haciendo las mismas promesas, que ya casi, que se le está metiendo la mano al estadio, al parque deportivo y a la final, pareciera que el tema de los escenarios solo sirvió para que satanizar a don Luis y ayudar a la campaña del mesías que llegó después. Entre tanto, la eterna parsimonia del ibaguereño, que ni se inmuta ni se emputa, sigue su curso.

Entonces, si lo miramos bien, y aunque hace algún tiempo Ibagué salió, según las estadísticas, de los primeros puestos de desempleo del país, da la impresión que la ciudad musical y su gente nunca han salido de estanco en el que se encuentra; el rebusque, la venta de publicidad o el canje para poder comer, los vendedores ambulantes, los prestamistas de la gota y otros, son solo parte de la cultura del desempleo que tiene la ciudad desde hace ya varios años. Tal vez por eso no es raro que las personas duren meses sin conseguir trabajo, y aquí estamos hablando de profesionales, técnicos y personas con experiencia en algún oficio por igual.

Todo lo anterior quiere decir que, el puesto que ocupa Ibagué hoy, es simplemente el puesto de siempre, lo que pasa es que el Covid dejó al descubierto la realidad la ciudad, de otras ciudades y de toda Colombia que anda con su culo en el estanco y que al parecer es el lugar favorito de toda esa clase política corrupta que trabaja mancomunadamente con los medios de comunicación y otros. Los mismos de siempre.

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