Opinión

El país que ríe

Luis Carlos Rojas García

Escritor

Hay una frase popular o, dicho popular, que dice: “si nos lo explican con fútbol lo entendemos mejor”; esto para indicar que, no importa cuál sea la situación o la complejidad del asunto, poniendo al fútbol como ejemplo cualquiera lo puede entender.

No obstante, en los últimos días y, sobre todo en Colombia, parece ser que el fútbol como herramienta didáctica pedagógica para fortalecer la comprensión social, política o que la que sea, de los colombianos, pasó a un segundo plano y ha sido reemplazado por el humor.

Ahora bien, en varias de mis columnas he expresado mi preocupación al ver que gran parte de la oposición del país ha estado utilizando el formato que Garzón institucionalizó para enseñarnos a todos que Colombia no es solo de los Narcopolíticos. Y me ha estado preocupando porque pareciera que todo en Colombia es una broma, un meme, una caricatura, incluso, hasta el mismo comportamiento del dizque presidente, parece estar escrito en un guion para un programa de cuentas chistes malo, uno muy malo.

No obstante, lo vivido en la reciente marcha ha demostrado varias cosas: la primera, que las redes sociales en verdad tienen un poder de convocatoria impresionante; la segunda, que parece ser que por fin los colombianos están o, estamos (por aquello de la inclusión y la pluralidad en el lenguaje y en la responsabilidad social) despertando; la cuarta, que realmente hay un sentimiento enorme de inconformidad, al punto que hasta de los mismos seguidores del Uribismo han protestado en su contra. Una quinta parte, aunque el análisis es mucho más largo, y no menos importante, es que, definitivamente en la actualidad: ¡Si nos lo explican con humor lo entendemos mejor!

Así es, Riaño, Wally, Daniel, La pulla, entre otros, con sus formatos similares, han despertado una conciencia en Colombia y su gente, de eso no hay duda; de chiste en chiste, de broma en broma, de parodia en parodia y con la utilización de las convenciones propias del género, estos hombres y mujeres han sido ficha clave para que el gobierno corrupto tiemble y podría ser, por qué no, el principio del fin de un partido político que le ha hecho, le hace y le hará daño al país si lo permitimos.

Entonces, la combinación de redes sociales y humor, al parecer, ha resultado efectiva para que las personas del país que, cual Garrick, aprendió a reír llorando, a reír en medio de la muerte y la masacre, la injusticia, el hambre y el desastre, haya realizado una de las manifestaciones más grandes que se hayan visto desde hace mucho rato y, no solo eso, pese a los desmanes, con una conciencia social de aplaudir.

Por esto, Colombia el país que ríe mientras sufre, hoy intenta levantarse de sus miserias y, ojalá, su gente no pierda o, no perdamos, el impulso, ya que se viene una tenaz batalla para frenar los planes macabros de los de siempre.

Esperemos entonces que, todo lo que hemos visto en los últimos días sea parte del cambio que tanto necesitamos. Esperemos que no desfallezca la lucha y que con humor o con fútbol, los colombianos entendamos que esta batalla no se gana sentados detrás de la pantalla, criticando en redes desde la comodidad del sillón o la cama o simplemente compartiendo las parodias de Riaño.

Es fundamental que los colombianos entendamos que esto se gana en las urnas; esto se gana protestando; esto se gana levantando la voz y no permitiendo que al país lo sigan desangrando. Esto se gana demostrando que, en verdad a Colombia, nuestra patria, como a nuestra madre, la amamos.

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