Opinión

En delirio

Adriana Bermúdez

Adriana Bermúdez

Creyente en que con la verdad, todo se puede. Comunicadora social, Magíster en Administración.

Es claro que el presidente de Colombia no decepciona, en cuanto a evidenciar delirio se refiere. Esta semana lo hizo en varias oportunidades, como es costumbre, al referirse al alcalde de Cali, a las mujeres que trabajan en su gobierno y a las EPS, todo un coctel de discursos en los que, como es evidente, el que queda peor parado es él, pero con toda Colombia en riesgo.

Lo primero fue cuando, visiblemente molesto, se quejó porque el alcalde de Cali, le agradeció al ministro de Defensa por haber enviado unos vehículos Hunter a Cali, cumpliendo con los acuerdos adquiridos en sus visitas a la ciudad, que ha sido atacada por el terrorismo en varias oportunidades este año; pero no lo agradeció a él, que es “el jefe del ministro” y, según el mismo presidente, que es “el jefe del alcalde”. Para el presidente y su discurso racista, el alcalde de Cali no le agradece porque es “café con leche”, por eso, no le presentan las hijas y las novias. ¿Será que nadie le ha contado al presidente que, los triunfos de su Gobierno son sus triunfos, porque sus subalternos lo representan? ¿O, acaso, es que la soberbia del presidente es tal que, sólo si le agradecen a él en público, directa y explícitamente, es un verdadero agradecimiento?

El segundo caso fue en el Cauca, cuando decidió abrazar sin consentimiento y haciendo sentir incómoda a una funcionaria de su gobierno, refiriéndose a su belleza e informando que se había casado, por lo que “la perdimos”, no sin antes comentar que, “los chismosos” le dicen que son sus novias, cuando lo ven con ellas. ¿Acaso para el presidente, la prioridad en sus funcionarias no es su capacidad y conocimiento para desempeñar un cargo? Porque es de eso de lo que debería hablar y es frente a su desempeño que debería hacer alusión. Al fin de cuentas, la belleza es subjetiva y los atributos físicos no hacen parte del currículum que presenta ninguna funcionaria para ocupar un cargo.

Frente a las EPS, el presidente advirtió en alocución presidencial que no las va a salvar, como una clara presión al proceso de estudio de la reforma a la salud que se retoma esta semana. “Señores de la Comisión VII del Senado, pueden decidir. Mientras ustedes deciden, las EPS seguirán quebrando una tras otra. No las voy a salvar, porque yo quiero salvar es la salud de la gente. Y me voy a dedicar a esto, a que cada vez mueran menos niños, menos mujeres, menos gente adulta tratable”. Lo curioso de estas palabras es que los problemas de la crisis en salud que desató este Gobierno, continúan en crecimiento. Así lo evidencian los resultados de Sanitas y Nueva EPS, durante la intervención que les hizo el Gobierno Petro con el supuesto objetivo de salvarlas, pero que terminó dejándolas mucho peor de lo que ya estaban. También tenemos ya, la vivencia de los usuarios del Fomag, ‘conejillos de indias’ que, desde el comienzo de este Gobierno, han manifestado todas las inconformidades frente al sistema de salud que les fue impuesto.

Con todo esto en una sola semana, es claro que los delirios que padece el presidente, se hacen más intensos con el paso del tiempo, quizás por la frustración que siente al ver que no puede cumplir su objetivo con el país, imponiendo su ‘socialismo del siglo XXI’ y dejándolo a la par con Cuba y Venezuela, su verdadero fin.

De nuevo, el presidente delira en todas las cosas que son importantes para Colombia. Impone su ego ante mandatarios locales, sólo porque no le rinden pleitesía; minimiza a sus subalternas y las cosifica, sin reconocer su verdadera capacidad y valor y, remata, poniendo sus guerras individuales por encima de las necesidades de un país, lo que podría cobrar miles de víctimas, porque nadie más que él, tiene marcado interés en ver fracasar un sistema de salud que, durante 30 años, creció atendiendo las necesidades de sus usuarios.

Es triste que al presidente no se le ocurra darle la leidita a la Constitución, esa que tiene tantas ganas de cambiar, para conocer que en el Artículo 188, reza “El presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”, lo que es evidente, no está haciendo. Su delirio no se lo permite.

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