Opinión

Equilibrio

Camilo Ernesto Ossa Bocanegra

Abogado Esp. Der. Público Uexternado | Mágister en AED y Políticas Públicas usal |Curso Law & Economics Harvard |ExPersonero de Ibagué |Docente U. | #Dignidad

Como un malabarista, así deben ser, en este momento, las decisiones adoptadas por los gobiernos en procura de retomar el control de la pandemia, de lo contrario, el arrojo al caos puede ser inminente, no lo digo sólo por el aumento en los contagios, lo digo por la otra cara de la pandemia: la crisis económica y social que cabalga a pasos acelerados hacia un abismo de pobreza que nos va tardar mucho tiempo en recuperar. El Tolima tiene un porcentaje de incidencia del 39,3% de la población en condición de pobreza monetaria, por encima del promedio nacional que se ubica en 35,7%. Esta medición que realiza el DANE “evalúa los resultados de satisfacción que tiene un individuo respecto a las características que se consideran vitales como salud, educación, empleo, entre otras”.

El Equilibrio en la toma de decisiones supone mirar a todos los sectores económicos, sociales y culturales en procura de asegurar un bienestar, medible en la satisfacción de las necesidades básicas, por ahí puede estar la clave, no en decisiones arbitrarias, autoritarias, individuales y egoístas, sino por el contrario, en decisiones mesuradas, reflexivas y generales. Tener como premisa el bien común es quitar lo menos posible a todos y, cuando se pueda dar, se dé lo que más se pueda a todos al tiempo. Que transite por ahí el Gobierno Nacional y, claro está, los Gobiernos Locales, para garantizar la menor afectación posible en la difícil tarea de salvaguardar la vida y la salud de los ciudadanos. No se puede soportar la crisis sobre los hombros de unos pocos.

El equilibrio debe llevar a un óptimo social, en el cual lleguemos a una situación mejor de la que nos encontramos actualmente, las cuarentenas salvan vidas pero envilecen otras, por ejemplo, las de, aproximadamente, 168 mil ibaguereños en estado de pobreza y 143 mil en condición vulnerable, para estos ciudadanos, la cuarentena termina siendo una condena al hambre y la miseria. Aquí, el equilibrio supone que la cuarentena esté acompañada de un plan de contingencia que mitigue la crisis social.

Todos los problemas, sin excepción, que resultan de la pandemia originada por el Covid-19, se resuelven con políticas públicas planificadas, que intenten resolver cada uno de los temas, no con propuestas ligeras y sin evidencia técnicas o científicas. Si queremos recuperar el empleo y encaminar la ciudad hacia el crecimiento y la reactivación económica, debe existir un plan diseñado para ello, si queremos recuperar el control de la pandemia hay que seguir fortaleciendo el sistema de salud, insistir en la prevención y robustecer la atención, todo de acuerdo a las condiciones propias de la ciudad y sus habitantes.

Una política pública, en palabras del profesor Jorge I. Cuervo, son “las actuaciones de los gobiernos y de otras agencias del Estado, cuando las competencias constitucionales así lo determinen –en desarrollo de ese marco y de las demandas ciudadanas- caracterizadas porque constituyen flujos de decisión –o una decisión especifica- orientadas a resolver un problema que se ha constituido como público, que moviliza recursos institucionales y ciudadanos bajo una forma de representación de la sociedad que potencia o delimita esa intervención”. La política pública no admite protagonismos, solo resultados eficaces.

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