Opinión

La vacuna espiritual

Edwin Leonardo Díaz

Líder Cristiano, docente de Historia en la Unidad educativa Bíblica de Casa Roca Ibagué y estudiante de IBLI FACTER de estudios bíblicos superiores.

Salmo 1: 1-3

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en la senda de los pecadores
ni cultiva la amistad de los blasfemos,
sino que en la ley del Señor se deleita,
y día y noche medita en ella.
Es como el árbol
plantado a la orilla de un río
que, cuando llega su tiempo, da fruto
y sus hojas jamás se marchitan.
¡Todo cuanto hace prospera.

Para entender mejor la idea de la cual vamos a hablar hoy, debemos partir de la siguiente verdad: Somos seres tripartitos. Tenemos cuerpo, alma y espíritu. Nuestro cuerpo es el medio con el cual tenemos contacto con el mundo exterior y lo palpable. El alma es nuestra fuente de relación con el ser interno, nuestras emociones, sentimientos y pensamientos. Y nuestro espíritu, para relacionarnos con Dios. Esa parte espiritual nos permite comunicarnos con el ser más poderoso del universo, orando, leyendo su Palabra, alabándole etc.

La pandemia de La Covid 19 hoy en día parece ser el gran problema del mundo, una plaga en forma microscópica que ha aislado regiones enteras, que ha creado un caos médico, social, y económico; del cual la humanidad no termina aun de reponerse. Por esto los esfuerzos para destruirla han llegado hasta obtener una vacuna, que el mundo hoy distribuye por todos sus rincones.

Pero ¿Qué tal si yo les digo que esa Covid que nos causa fatiga, dificultad respiratoria, tos, fiebre y hasta la muerte, no es la plaga del momento? ¿Qué pensarían ustedes si les digo que hoy la plaga del momento se llama COVID Espiritual? Les presento la plaga del momento

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Esta es la verdadera amenaza. Que gran bendición encontrar una vacuna para proteger el cuerpo, pero vivir alejado de Dios es la peor gripe, vivir sin incluirlo en nuestras decisiones trae unos síntomas terribles como: odio, amargura, guerra, ansiedad, grosería, maldad, infidelidad, arrogancia y descontrol. Todas estas son cosas condenables por la sociedad, de ahí vienen los asesinatos, las peleas, la violencia, los divorcios, los suicidios, los insultos, las venganzas, las injusticias etc. Síntomas que nos pueden llevar a la muerte eterna. Por eso hoy la vacuna más importante es contra la COVID espiritual, y viene de Dios.

Las vacunas son compuestos que fortalecen el sistema inmunológico y vuelven infranqueable el cuerpo contra el ataque de un virus.

Aquí está La Vacuna Espiritual. Como ven en el pasaje de inicio, el hombre plantado a la orilla de un rio; tarde que temprano da fruto, ese fruto viene de Dios, es el Fruto del Espíritu Santo, del hombre que se deja alcanzar de Dios.

Gálatas 5:22-23

22 En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23 humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.

Este compuesto es elaborado en el laboratorio celestial, es la vacuna contra una plaga terrible y trae nueve partículas que nos inmunizan contra esos abominables síntomas de los que hablamos; son cosas que ninguna ley condenaría, simplemente son esas cosas que necesitamos en nuestra vida, un Fruto que viene del Espíritu de Dios.

Cada uno decide si se vacuna contra la Covid 19, y hasta qué marca de vacuna se pone, pero… ¿de qué nos sirve vacunarnos si nuestra vida está llena de odio, de falta de perdón y deseos de venganza?; este compuesto trae amor. ¿De qué nos sirve inmunizar nuestro cuerpo si somos los más arrogantes de todos? Esta vacuna trae humildad. O ¿de qué nos sirve ya no usar tapabocas, si nuestra boca solo sirve para insultar y engañar? Esta vacuna trae fidelidad ¿De qué nos sirve poder entrar a cines, estadios y otros lugares si nadie quiere que vayamos porque ni siquiera saludamos y no somos amables? ¿Si todo lo queremos ya y queremos todo de primeros y no tenemos ni gota de paciencia? Esta vacuna trae amabilidad y paciencia.

La mejor decisión es aplicarnos la vacuna espiritual, sin decretos, sin aduanas, sin miles de millones de dólares en inversión, sin luchas políticas o sociales, solo tú y Dios, sin filas, sin registrase; en la EPS de Dios, en intimidad con Él, gratis, donada por esa gracia infinita y ese amor inconmensurable de un ser que quiere que la humanidad sea inmune a la COVID espiritual.

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