Las muñecas de Palacio

Aunque a estas alturas del partido esperábamos estar dedicados solamente a mirar hacia adelante, hacia el gobierno que se posesiona el próximo 7 de agosto, por cuenta del Gobierno Petro parece que eso no es ni será posible, al menos, en un largo tiempo.
La semana anterior fue como un capítulo de una novela de Gustavo Bolívar, llena de mujeres con historias escabrosas por todos lados: las hermanas Guerrero salieron de nuevo a la luz con contratos, negocios y coimas; se descubrieron los contratos aparentemente entregados por Gabriela Muñoz (¿o su mamá?) en la Aerocivil; Angie Rodríguez reapareció, con abogado y llanto a bordo, para denunciar todo lo que vivió en Palacio; y salieron unos audios de Eva Ferrer, exconsejera presidencial en dos oportunidades y amiga de Verónica Alcocer, en los que narra lo que es la vida de lujo y los alcances de su amiga en el desgobierno.
Cada caso es peor que el anterior. Lo de las hermanas Guerrero y Gabriela Muñoz, hace parecer que, para el Gobierno Petro, la experticia, el conocimiento, el tecnicismo, la meritocracia, no tienen mucha cabida. Hablamos de niñas comenzando su segunda década de vida, sin carrera profesional, sin ninguna experiencia laboral, pero con gran poder en el Gobierno para adjudicar contratos y decidir quién ocupa los cargos, ¿cómo lo lograron? Porque, no nos digamos mentiras, si fueran las hijas pensaríamos en nepotismo, pero siendo unas desconocidas para él, ¿por qué les ofrece tanta condescendencia? ¿Por qué les permite tomar decisiones? ¿Basadas en qué?
Angie Rodríguez es, según ella misma ha contado, una petrista consumada. Llegó al proyecto político de la Colombia Humana por absoluta convicción. Sin embargo, parece que después de ser la “mano derecha” del presidente Petro y dirigir el Departamento Administrativo de la Presidencia, DAPRE, las convicciones cambiaron, seguramente por todo lo que tuvo que ver, oír y saber. La situación la ha llevado incluso, a necesitar apoyo para su salud mental… Y no la culpo, debe ser muy duro darse cuenta de que, todo aquello en lo que uno creyó y a lo que le apostó, es una mentira… Tan mal está la cosa entre ella y su antiguo jefe, que fue el mismo presidente Petro, en una flagrante violación de su intimidad, quien reveló su historia clínica… Grotesco.
Sin embargo, su actuar también deja inquietudes: si trabajar en Palacio era tan “pesado”, ¿por qué lo aguantó tanto tiempo? ¿Por qué no se retiró en cuanto el presidente la sacó del DAPRE y la mandó (¿castigada?) para el Fondo de Adaptación? ¿Por qué esperar a la llegada del nuevo gobierno, para ir a ‘poner las quejas’ y hacer las denuncias, apoderada por un abogado de la otra orilla política? Calculando ando, me suena…
Eva Ferrer Galcerán es una asesora catalana que el Gobierno Petro nacionalizó de manera exprés, para poderla posesionar como consejera presidencial para la Niñez y la Adolescencia y, tiempo después, como consejera para la Reconciliación, pero su verdadera labor era cuidar y asesorar la imagen de la primera dama. De su gestión en el gobierno no hay mucho que decir, básicamente que era amiga de Verónica Alcocer y aparecía junto a ella en fotos, con sonrisa de oreja a oreja, hasta que Alcocer la acusó de haber filtrado el video en el que Nerú le hacía un masaje…
Durante el fin de semana, Revista Semana reveló unos audios en los que Ferrer manifiesta cosas que, para cualquier parroquiano, no parecen reales… Y muchas otras que dejan más preguntas que respuestas. Es claro que es una conversación que sostiene con alguien a quien le está contando cosas del gobierno, con la intención de que se las manifieste a alguien más, porque con frecuencia, se refiere a ella misma en tercera persona. En su diálogo, habla de una fundación a través de la que desaparecieron mil millones de pesos; dice que el gobierno pagó 700 mil euros a bodegas, y que “una amiga que vivió con ellos” (Petro y Alcocer, se asume), vio entrar el dinero en cajas o bolsas que, según dice, eran para Verónica y Carolina Plata, otra gran amiga que estaba encargada de la logística en las casas presidenciales (Palacio, Hato Grande, Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena).
En los audios, Ferrer dice que, para sus funciones, le pedía el dinero a Verónica o a (Mauricio) Lizcano; que consiguió que una fundación pagara el viaje de Alcocer a Noruega (finales de septiembre a principios de octubre de 2022), porque se lo habían gastado en la ropa de Palacio (plumones y almohadas con plumas de ganso, se asume). Además, deja claro que muchas cosas se pagaban por otras: bodegas, movilizaciones, la estilista de Verónica.
De nuevo, la corrupción del Gobierno Petro no decepciona, pero cada vez, toma más tinte de narconovela. Que Gustavo Bolívar, que tanto ha apoyado este desgobierno, se ponga pilas y tome nota, que tiene material para venderle una nueva novela a Telemundo, “Las muñecas de Palacio, podría llamarla, así habla de belleza y dominación… Y, si hace la tarea juicioso, hasta para serie de Netflix le da, porque les garantizo que este desastre puede alcanzar las 10 temporadas.




