Historias

Llévame a la Luna – Fly me to the moon –

Martha Lucía Barbieri

Comunicadora Social -Yo soy la que soy –

A comienzos de octubre la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, NASA, hizo una publicación en sus redes sociales contando acerca del avance de su programa Artemis, un proyecto de vuelo espacial cuyo objetivo es llevar a la primera mujer y al próximo hombre a la superficie de la Luna en 2024. Artemis ya ha recibido críticas de algunos sectores y la NASA, de manera entretenida está haciéndole campaña. En dicho post preguntó a sus seguidores lo que llevarían en su maleta en un posible viaje a la Luna.

Bajo el hashtag #NASAMoonKit instaron a realizar las publicaciones, las más creativas y divertidas serán destacadas por ellos en su página el próximo mes. Me pareció muy bello dicho anuncio, tiene un maravilloso trasfondo y me llevó como siempre lo hago, a cuestionarme.

Foto Martha Lucía Barbieri

Los astronautas tienen un límite muy estricto sobre los artículos personales que pueden incluir en sus misiones, cualquier objeto extra o innecesario es peso adicional para la nave que tiene el combustible necesario y debe elevarse fácilmente para salir de la tierra.

Lo anterior me lleva a la siguiente analogía y es que de la misma manera sucede con las personas. Nuestra misión es alivianar esa carga que nos frena, que no nos deja avanzar y ascender. Algunas veces nuestro cohete va muy pesado y se convierte en un lastre que obstaculiza y nos impide levantarnos cuando lo necesitamos, enaltecernos como personas, erigir funciones o logros, descubrir talentos, explorarnos como seres y construir ese universo nuevo que desconocemos y que está allí dispuesto para nosotros. Aquello que pesa se termina arrastrando, se hace difícil y quita paz.

Piense un momento en aquello que usted estaría dispuesto a abandonar y sobre cuál es su lista de prioridades. Le pregunto: ¿Qué transportaría en su viaje a la Luna? si pudiera llevar a una persona, solamente una ¿Quién sería? tenemos lazos emocionales y vínculos marcados con objetos, ideas y obviamente personas y eso nos genera una sensación de bienestar. Aceptar el desprendimiento es muy difícil, porque para quienes no lo saben, uno de los principales motivos del sufrimiento del ser humano es el apego. Experimentamos un profundo miedo a perder aquello que deseamos ¿Ha tenido que dejar ir algo o a alguien? ¿Qué estaría dispuesto a «perder»?

Hay diferentes clases de objetos: unos proporcionan seguridad como una casa o comida extra, otros ofrecen status como un auto y algunos un nexo afectivo como algún regalo especial que le hayan otorgado. Busquemos elementos que ayuden en nuestro crecimiento y esplendor y desechemos aquellos que nos hagan decrecer o desaparecer.

Foto Martha Lucía Barbieri   

Viene a mi mente una imagen de la película UP, en donde el protagonista tiene una misión y es precisamente realizar un viaje, él eleva su casa con globos de helio y así emprende su aventura. Por el trasegar y las condiciones propias de la travesía, algunos de los globos se revientan, él entonces, se ve obligado a sacar muebles y objetos de la vivienda para que ésta suba nuevamente. Así pues, se quedó solamente con algunos pocos recuerdos de la persona que amaba.

Yo aún no he armado mi kit para el hipotético desplazamiento a la Luna, ya me es difícil escoger qué empacar para un viaje cualquiera y hasta me han cuestionado varias veces por llevar muchas cosas y usar el cupo completo permitido en la aerolínea. Viviendo lejos de mi país, me he desprendido de lo que más quiero y algunas circunstancias me han llevado a desarmar mi casa unas cinco veces en nueve años, regalando casi todas las cosas y malvendiendo otras. Cada vez que compro algo pienso si en algún momento tendré que dejarlo tirado de nuevo. Conclusión: sé lo que prefiero y es muy poco o nada lo que realmente necesito. Aunque las maletas a Colombia vayan llenas, mucho de lo que va en ellas ni siquiera es mío pues voy con esa «carga» pensando en alguien más.

Volviendo a la NASA, decidí leer varios comentarios y ver algunas de las fotografías que subieron los usuarios a la página de Instagram. Entre las preferencias de las personas para llevar a la Luna están la comida, artículos deportivos, cámaras de fotos, un diario, libros, a su ser amado con ellos, sus mascotas, la bandera de sus países, maquillaje y hasta varios pares de zapatos. También alguien llevaría un arma y otros sus tarjetas de crédito y muchos dólares en efectivo, supongo que para todas las compras que harán en el mencionado satélite. Que no sea necesario pensar en un viaje espacial para hacer más leve nuestra existencia y decidir que seguramente lo que necesitamos nos cabe en una mano.

Porque hoy es jueves de volver a lo que fue, lo que es, lo que siempre será…porque supongo que ir a la Luna debe ser un placer que ya incluso alcanzamos a sentir cuando subimos a ella de manera simbólica y porque como canta Frank Sinatra: «Llévame volando hasta la Luna, déjame jugar entre las estrellas«.

«Fly me to the Moon; let me play among the stars» 

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