Mensaje claro, conciso y preciso

Aunque Colombia, principalmente el suroccidente colombiano y Pereira, continúan en el camino de la reconstrucción debido al terremoto del pasado 10 de agosto, las Fuerzas Militares y policiales demuestran sus capacidades y dan resultados contundentes para la seguridad, lo que nos hacía mucha falta.
Y es que estábamos en un país donde, como lo confesó a Revista Semana Jorge Lemus, antiguo director de Inteligencia del Gobierno Petro, se les ofrecían a los guerrilleros bienes incautados por la SAE y dinero, a cambio de información. Como quien dice, estábamos en un punto donde los delincuentes no eran capturados o abatidos por la institucionalidad para hacerlos pagar por sus delitos, sino que, por el contrario, eran tratados como socios, lo que les permitía trabajar en llave, demostrando que lo importante no era quién delinquía, sino a quién convenía atacar. El fin justificando los medios.
Como, gracias a Dios, esas épocas han acabado, la semana anterior fue la evidencia clara de que las acciones contra la delincuencia retomaron su rumbo. Así lo demostraron los tres grandes bombardeos que ejecutó el Gobierno y el abatimiento de alias ‘Bendito Menor’ de apenas 26 años, quien era el máximo cabecilla de las Autodefensas de la Sierra Nevada y de ‘La Bebecita’, su pareja sentimental. Menor, no sólo tenía cinco órdenes de captura vigentes por homicidio agravado, secuestro, extorsión y concierto para delinquir agravado. También contaba con una notificación roja de Interpol. La Bebecita, en septiembre de 2025, a pesar de contar con graves delitos en su prontuario, le dieron casa por cárcel, quizás porque el grupo criminal de su pareja amenazó a los investigadores… Seguro se sintieron solos, desprotegidos y prefirieron no arriesgar más, su vida e integridad.
Como parte de los bombardeos, se dio en el Guaviare la operación ‘Azarías’, dirigida contra la estructura Carolina Ramírez de las disidencias de las FARC, de alias Iván Mordisco y en la que se logró abatir 24 combatientes. Infortunadamente, tres de ellos eran menores de edad y, aunque ese escenario no es el ideal para nadie, no podemos seguir deteniendo el accionar de la justicia por la presencia de los menores, porque ese es precisamente el motivo por el que los grupos criminales los reclutan: les sirven de escudo ante el accionar del Ejército y les permite tener un relevo generacional listo, para el momento en que sea necesario.
Pero, todas las voces detractoras del Gobierno Nacional se alzaron para protestar, no sólo por los menores, también porque se vio al presidente caminando entre los guerrilleros abatidos. Y aunque debo confesar que ese pedacito se lo habría podido ahorrar, no podemos desconocer que el mensaje que envía a los grupos criminales es contundente, como lo han sido las acciones. Queda claro que la impunidad se acabó, que quienes no estén respetando la ley, corren riesgo de ser alcanzados por ésta y que, cuando eso suceda, será implacable.
Lo curioso es que nadie habla, al menos no con voz fuerte, de los menores que han sido rescatados en los campamentos de las garras de la guerrilla, ni de José Luis Martínez, el primer secuestrado rescatado en el Gobierno de El Tigre, tras 11 meses de cautiverio. ¿Sí notan cómo algunas voces desdibujan las acciones que, aunque no son perfectas, sí son lo que nuestro país necesita para retomar el rumbo, al tiempo que callan aquellas que no les son útiles para su discurso?
Durante cuatro años, nos conformamos con ‘cuentos chinos’: con acabar el ELN en tres meses; con la ‘Paz Total’; con la Fuerza Aeroespacial, seguramente para llevar “tejido humano a Marte” y hasta nos creímos el cuento del fusil Jaguar. Pero nada de eso pasó ni sirvió: el ELN sigue donde estaba y fortalecido; la ‘Paz Total’ nunca llegó, sólo sirvió para nombrar a los delincuentes ‘gestores de paz’ y sacarlos de las cárceles; la Fuerza Aeroespacial perdió parte de su fuerza y nunca fue al espacio; y el fusil Jaguar fue un fiasco. Hoy, el Ministerio de Defensa tiene un déficit de 120.000 fusiles y adivinen quién va a tener que resolver el problema.
Gracias a Dios, el mensaje del Gobierno Nacional es claro, conciso y preciso: la guachafita se acabó, la ley se hizo para cumplirse y, más pronto que tarde, nuestro país recuperará el rumbo que nunca debió perder.




