Se lució, Cali se lució

Definitivamente, Cali y los caleños podemos sentirnos orgullosos por lo que significa organizar grandes eventos en nuestra ciudad. Así lo demostró la versión 29 del Petronio Álvarez, que tuvo lugar del 13 al 18 de agosto. El compromiso que demuestran lo caleños y la propia ciudad para sacar adelante estas actividades de gran nivel, debe llenarnos de satisfacción.
Las cifras son muchas, pero dentro de las más importantes están los más de 2000 artistas que estuvieron en las diferentes tarimas, los aproximadamente 200 portadores de tradición que compartieron sus saberes y obtuvieron como resultado más de 8000 millones de pesos en ventas, según se dice, un 70 % más de ingresos que el año anterior.
Lugares como la Plaza Cayzedo y el Bulevar de Oriente, además de centros comerciales y universidades, se prestaron para continuar exponiendo esta tradición, abriendo sus puertas a exposiciones y a una cantidad de actividades que se encargaron de poner la cultura afro como referente en toda la ciudad.
Gracias al Festival, más de cien mil visitantes trajeron unos 20 millones de dólares a Cali y la tecnología estuvo a la vanguardia en lo que se refiere a eventos realizados en nuestra ciudad. Pero, lo que es más importante de todo esto, es que el evento se llevó a cabo sin incidentes graves, lo que evidencia que los caleños vamos mejorando en aspectos como la tolerancia y el respeto… y eso, genera felicidad en quienes creemos que, como ciudad, podemos ser más que arbitrariedad y destrucción infundadas.
Porque para nadie es un secreto que en Cali, a veces la intolerancia o la falta de respeto por la ley nos gana y nos lleva a comportarnos de modos que hoy, no quiero recordar. Por eso, ver esos resultados en el balance de seguridad genera alegría, porque quieren decir que, con pasos pequeños, los caleños recorremos, con mayor fuerza en estos días, el camino de la adaptación a la ley y al respeto.
Sigamos por ese sendero. Continuemos recuperando el orden y el respeto por la ley, reconciliándonos entre nosotros y con nuestra ciudad, para que podamos llevarla al siguiente nivel, donde recuperemos nuestro civismo y, quizás, el lugar en el ranking como una de las mejores ciudades del país, que tanta falta nos hace.
Sólo así, volveremos a ser referentes en materia de turismo, de eventos, de cultura y de paz, que es tan necesaria. Esa será la manera de recuperar a nuestra ciudad, porque a medida que todo esto comience a ocurrir, los visitantes, la inversión internacional y más eventos, se presentarán y nos permitirán recuperar nuestra economía, hacer mejores negocios, emplear más personal y ver más dinero rodando en nuestras manos.
Vamos bien, vamos por buen camino, eso debe llenarnos de satisfacción. Lo importante ahora, lograr que nadie, de nuevo, nos haga perder el rumbo.



