Todos son culpables
El tema de la triple eliminación en éste 2020 pasa por muchos aspectos, especialmente, por decisiones erradas y falta de convencimiento en momentos claves (como los partidos que se han jugado frente al Atlético Junior). Ésta columna, más que una opinión, es dejar en claro lo que se debe mejorar de cara al 2021 con uno de los equipos que hace rato toca la puerta de los grandes pero no se sube a su mismo escalón.

Empecemos por las decisiones administrativas. Si bien es cierto, Gabriel Camargo y su junta directiva tuvieron la posibilidad de traer jugadores que convirtieron al Deportes Tolima en candidato a la Liga Betplay 2020 como Guillermo Celis, Juan Fernando Caicedo y el propio Jonathan Marulanda, fue (según se pudo consultar) el propio don Gabriel quien tuvo injerencia en las decisiones del grupo. En primera instancia, como ustedes lo pudieron ver en un programa que tuvimos con Jonathan Marulanda (ver https://www.youtube.com/watch?v=LDYHA3heK80&t=3s) en el espacio de Foro Pijao y luego en declaraciones del partido en el previo entre Deportes Tolima vs La Equidad FC, donde el lateral Antioqueño era consciente de que no seguía en el Deportes Tolima, se vino el manto de duda que alejó al defensor de la nómina titular del ‘Vinotinto y Oro’; el tema no es propiamente lo que haya pasado con su salud (ya que nunca se conoció si realmente estuvo en cuarentena) o el por qué de su rendimiento que en ése momento acumulaba 1240 minutos en la temporada, es: ¿Por qué fue alejado o apartado de la nómina titular? Es cierto, que las decisiones en últimas las toma el Presidente del Club, pero, ¿era suficiente para alejarlo dado que no seguiría? Más allá de otra cosa, el hermetismo con las informaciones que se volvieron de vía unidireccional (solo para conocer ciertas novedades del día a día del club) no permitieron en últimas, esclarecer éste tipo de cuestiones. Lo mismo terminaron pasando con Jean Carlos Pestaña, con Jaminton Campaz y hasta sus lesiones, Julián Quiñónez y Danovis Banguero respectivamente (quienes habían declarado en su momento salir).
Es cierto que se quiere tener equipos protagonistas y cuando logran el pico de rendimiento: ¿Por qué suceden los mismos errores? Lo cierto es y lo cierto fue, diría el viejo refrán, es que éste factor condicionante pocas veces se omitió: Torneo Concasa 1994, Torneo Finalización 2003, Copa Colombia 2014 y Torneo Apertura 2018 (nada más que decir). No se pueden lograr grandes triunfos con malos climas laborales.

Ahora sí en lo deportivo. No vayan a pensar que por lo menos éste servidor se considera hipócrita, porque saldrán a cobrar el regalo que le dimos con nuestra página (ver https://www.youtube.com/watch?v=oTNr6Qrzwzw&feature=youtu.be). Si bien es cierto, el profesor Hernán Torres tuvo un rendimiento aceptable en lo estadístico (de 22 partidos jugados ganó 10, empató 7 y perdió 5 para 37 de 66 puntos posibles, rendimiento de 56,06%), el gran pecado del profesor Hernán Torres Oliveros, fueron las llaves ‘mano a mano’ como lo evidenciamos frente al SC Internacional (Brasil) (0-1 en el global), al Unión La Calera (Chile) (1-2 en el global) y el que más dolió frente al Atlético Júnior (0-2 en el global). ¿Cuál es el factor a cambiar? Precisamente, la disposición en el juego: Principalmente, Unión La Calera, desnudó el plan de transiciones rápidas, la genialidad de Campaz y especialmente, un defecto que Hernán nunca pudo corregir: El plan de juego sin delanteros centros. ¿Depender de los extremos y no finalizar las jugadas? Más allá de tener fortaleza defensiva y reducir la nómina de a poco por temas dirigenciales o lesiones deportivas, nunca se encontró un ‘Plan B’. El único como tal que vimos fue el de usar a Daniel Cataño en otra posición para facilitarle la creación de juego Jaminton Campaz (jugando de volante 10 con Campaz a la banda vs Boyacá Chicó y jugando de volante mixto como en Palmaseca frente al Cali). La ausencia de ésa chispa, sumada a la que en su momento le dio Luis ‘Liche’ Miranda jugando de 9, también pudo ser una solución, pero, ¿se encontró algo más allá cuando desapareció ‘La Joya´? Se lo dejamos a ustedes.

Nos podemos extender en diferentes presunciones, conjeturas o ver eclipses en galaxias aledañas (como Andrómeda) pero el tema es que al Deportes Tolima le siguen pasando las mismas cosas: El ‘Apartheid’ a sus hinchas y sus medios de comunicación, las cuestiones que jamás tienen respuesta (como lo que mencionábamos con los futbolistas en el primer apartado) y lo más importante, el silencio de su dirigencia. Esto más allá del tono satírico, para aquellos que creen que éstas columnas no son leídas, busca hacer caer en cuenta realmente la importancia de nivelar el barco. De nada sirve tener equipazos, grandes técnicos y grandes expectativas si ante la más mínima tormenta, se termina naufragando. Sabemos que en el fútbol se pierde y se gana, pero, realmente, ¿Cuánto le ha quitado el fútbol al Deportes Tolima? Sería interesante sacar el anecdotario y realizar el ejercicio, pero como ese ejercicio no le compete solo a los hinchas, solo les puedo decir, que a quienes estamos en el entorno ‘Deportes Tolima’ nos duele, nos compete y nos apremia.
Sin excepción: ¡TODOS SON CULPABLES!



