Los aliados de la ‘conveniencia’ civil

Confieso que pensé que, al pasar las elecciones, íbamos a tener días más tranquilos. Sin embargo, el lado progresista de este país no ha sido capaz de aceptar el resultado de las elecciones y el proceso de empalme ha terminado siendo más una oportunidad para lanzar todo tipo de críticas a un gobierno que aún no comienza, que un terreno para cualquiera pueda presentar propuestas, a pesar de que no es el momento.
Todo comenzó con Iván Cepeda poniendo condiciones al nuevo presidente, electo en franca lid en las urnas. Le dijo que, para poderse posesionar, debía renunciar a su nacionalidad americana, confesar si pertenecía a una agencia de inteligencia de los Estados Unidos y no extraditar a Gustavo Petro y, si no hace lo que a él le parece, va a entrar en desobediencia civil… pacífica.
Lo curioso de todo esto es que no ha especificado en qué consiste esa “desobediencia civil”. Muchos logran entenderlo como un llamado a paralizar el país, muy similar a lo que pedía la secretaria de la JUCO en aquel video que rodó por redes sociales también, la semana anterior. Lo complejo de eso es que el perjuicio de ese tipo de acciones no es para el presidente de turno sino, para todo el país.
Así fue durante el mal llamado “estallido social” en 2021. Recordemos cómo estuvo afectada nuestra seguridad, cómo sentíamos la zozobra día y noche sin saber qué iba a pasar más tarde o mañana; cómo se afectó la economía, al punto que hoy no hemos sido capaces de recuperarnos realmente. Eso, sin contar la cantidad de gente que murió producto de una lucha que, si somos honestos, no era necesario darla en esos términos. Infortunadamente, fue el camino que algunos escogieron y hacia el que nos llevaron a todos.
Por eso, es necesario que el señor Cepeda defina específicamente a qué se refiere con su propuesta, porque para nadie es un secreto que los líderes de izquierda son expertos en alborotar las bases y luego, salir a decir que fue una “respuesta espontánea” en la que no tuvieron nada qué ver… Una versión moderna del famoso “No lo crié”.
Pero como la cosa no queda allí con los progresistas, ya salió el presidente Gustavo Petro, ese líder que parece ser incapaz de respetar las decisiones que su pueblo toma, a decir que el martes 7 de julio, solicitará la nulidad de las elecciones en una demanda contra el CNE, Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional del Estado Civil, todo porque no puede asumir que el mal gobierno que dirigió durante cuatro años, fue el principal responsable de que la mayoría de los colombianos hayan querido salir del espiral de desastre en que nos tiene sumergidos.
No podemos permitir que, de nuevo, esta gente nos ponga unos contra otros mientras vemos cómo, en sus manos y gracias a sus acciones, se acaban nuestra tranquilidad y nuestra democracia. Como colombianos, tenemos que ser capaces defenderlas y hacerlas respetar siempre. Tengamos presente que, aquello que es indebido y que le permitimos hoy a quienes son o consideramos nuestros aliados puede, mañana, en manos incorrectas, convertirse en nuestro verdugo.



