Historias

Un año sabático

Martha Lucía Barbieri

Comunicadora Social -Yo soy la que soy –

Una de mis dos amigas catalanas es muy cercana a mi corazón, algunas veces en mis madrugadas (por nuestra diferencia horaria) me encuentro conversando con ella simplemente de la vida. Ella, Laura, es la más fiel seguidora de mis publicaciones y muchas veces me pregunta por anticipado cuál será el tema a tratar en mi siguiente jueves de volver a lo que fue. Hace pocas horas me cuestionó: «si tuvieras un año sabático sin limitaciones económicas, de distancia, de ningún tipo… vaya… qué harías?».

Ese descanso voluntario que en algún momento todos añoramos y en el cual nos podríamos dedicar a nuestros intereses individuales, sin pensar en obligaciones o responsabilidades de tipo laboral, académicas o incluso familiares, ese Shabbat, se refiere a un tiempo de parar, descansar y cesar las actividades propias de nuestra cotidianidad. Ese cambio de rutina probablemente nos lleve a dedicarnos a nuestro propio conocimiento, a algún beneficio o inclinación puramente personal o quizás a enfocarnos en un nuevo proyecto o una idea.

Cuántas veces hemos deseado tener tiempo únicamente para nosotros? pocos, muy pocos tienen esa oportunidad y muchos menos pueden darse el lujo y el placer de realizarla, incluso si se pudiera tener y esperándola con gran anhelo, algunos no sabrían aun qué hacer exactamente en un año sabático.

Se podría empezar por idear un semanal, personal y propio Shabbat (al margen del tema religioso) y destinar un día de la semana, una tarde, un momento especial sólo para nosotros; en el cual haya conocimiento, placer, energía revitalizadora, elevación del cuerpo y del alma. Ese día de descanso, en el que el descanso implique hacer lo que queramos para la propia realización, sólo porque sí. Con el tiempo, posiblemente se alargue ese sabático inventado y se convierta en un fin de semana, más adelante en siete días, después en un mes y seguramente algún día en un año.

A mi amiga le diría con su acento «españolete»: pues vaya tía! quiero hacer tanto que empezaría por viajar, viaje externo porque interno ya hago en demasía. Si todos van al norte con seguridad yo quiero ir al sur, iniciaría…un jueves para recordarlo mejor, cruzaré un rio con plata en su nombre, entraré a todos los cafecitos y tomaré fotografías en una casa muy rosada con un cielo muy celeste y al que apunta algún obelisco.

Algunos necesitamos varios años sabáticos, estimulantes y llenos de aprendizajes en los cuales podamos vencer miedos, equilibrar emociones, suplir ausencias, encontrar lo perdido. Laura se despidió de mí hace unas horas con la promesa de enviarme un cuaderno especial para que se convierta en uno de mis manuscritos y me envió un video sugiriéndome un tema para alguno de mis jueves.

Porque hoy es jueves de volver a lo que fue, lo que es, lo que siempre será…porque un día como hoy hace trece años me convertí en madre y desde entonces no tengo ni un segundo sabático en mi vida, hoy expreso gratitud por eso con la plena certeza de que mucho tiempo sabático llegará para quienes así lo deseamos.

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