Sensacionalismo Talibán

¡Wow! Triplemente ¡Wow! Y un poco más de ¡Wow! Salidos del mismísimo infierno aparecieron los Talibanes, sí, los de las portadas de los diarios mundiales, los de la tv y las redes sociales, pero, un momento, algo llama mi atención. Serias tan amable de responder:
¿En dónde estabas hace un par de días, meses o años cuando la mujer musulmana era maltratada, violentada y destruida en todo su ser?
Bueno, imagino que andabas publicando alguna cosa sobre el Covid-19, algún tema de corrupción del país o lo que sea que estuviese causando furor en el momento.
No lo sé, tal vez un partido de fútbol, una copa que se realizó en medio de una pandemia, algo relacionado con la venta de un páramo o alguna marcha ¡Qué sé yo! Pero, dudo mucho que en tu pensamiento sensacionalista estuviese la cruel situación que viven estas mujeres desde hace tanto tiempo.
Ahora bien, no es que no puedas demostrar tu indignación frente a la situación, pero:
¿Qué sigue mañana cuando la noticia del momento se aplaque y los medios decidan que lo de este grupo de mujeres ya no vende?
¡He ahí el detalle! Las redes sociales, así como se han convertido en un medio en donde podemos encontrar todo tipo de información, falsa y verdadera, y con la cual se puede llegar a grandes movilizaciones, son un medio de propagación de sensacionalismo abrumador.
Aun así, los expertos están por todas partes cuando ¿Saben realmente lo que está sucediendo en Afganistán? ¿Saben sobre la cultura musulmana y la talibana?
Me imagino que dicho tema, saben lo mismo que sabían del Coronavirus y de las vacunas o de las marchas en Colombia o tal vez del hambre en África o de las marchas en Francia o la situación económica en España o de la razón por la cual cada día más personas se tiran de un puente en la ciudad de Ibagué.
El sensacionalismo, sin lugar a dudas, es un cáncer. Es una verdadera enfermedad que hace de los seres humanos, unos seres indolentes, que viven solo de la noticia del momento. Por supuesto, no deja de preocupar la situación de estas mujeres y de todas las mujeres y hombres del mundo porque esto no se trata de una guerra de género, se trata de personas.
Del mismo modo, preocupa el calentamiento global, la trata de personas, la violación de niños, la desaparición de especies de animales, entre muchas otras cosas que nos afectan, pero que, en nuestro narcicismo cibernético, no somos capaces de reconocer porque no se ha puesto de moda.
Entonces ¿A qué estamos jugando? ¿A los indignados por conveniencia? ¿A qué viene todo esto? ¿Qué queremos demostrar realmente? ¿Así de jodidos estamos que solo demostramos empatía cuando sale la publicación?
En resumidas cuentas, no deja de causar algo de preocupación que, muchas de las personas que hoy se rasgan las vestiduras por una situación en un país que no conocen, que no comprenden, que no entienden, mañana, sí, mañana, simplemente lo van a olvidar, así como han olvidado otras cosas, otros eventos. Por eso, vale la pena preguntarnos cada vez que somos presas del sensacionalismo:
¿En qué nos hemos convertido como sociedad?




